Surgió durante la batalla de Clavijo en el año 845, realizada por las tropas de León y comandadas por su rey, Ramiro I, con el objetivo de liberar a la ciudad leonesa del tributo de las cien doncellas.
La colegiata de San Isidoro, con los pendones de Baeza y de León destacados delante de su fachada principal.
En el pendón de Baeza aparece la figura ecuestre Santiago Matamoros armado con una espada. Fue el estandarte que llevaron las tropas de León en la toma de la ciudad de Baeza a los moros en el año 1.147, a cargo del emperador leonés Alfonso VII.
Durante el reinado de Mauregato (783-789), séptimo rey desde la batalla del Monte Useva.
Fue un rey cobarde y ruin, hijo del rey Alfonso I con una mora cautiva. Éste más preocupado por su bienestar y tranquilidad en su sede de Pravia. Cómo no tenía suficientes tropas
armadas y nulo interés por combatir, sus ciudades situadas al sur de la cordillera Cantábrica estaban a merced de los moros. Este cobarde acuerda con los moros que les
tributarían para mantener la paz.
Cómo la ciudad de León era la de más prestigio he historia desde los tiempos de los romanos, los moros exigieron una entrega de 50 doncellas que, posteriormente ampliaron a
100 y llego a durar unos 40 años.
El tratado, siempre fue repudiado por León.
Corría el año 845, el rey Ramiro I se encuentra en su palacio de León (muy desvencijado según cuenta Pedro de la Vecilla) y les llegan noticias de que el séquito moro
para cobrar el tributo estaban en camino.
El foro consistía en que cada vecino de la ciudad debía de aportar una doncella, por turnos. Las doncellas al tener conocimiento del hecho, acuden prestas, quejosas y
malhumoradas a reclamar al rey amparo, preguntando si no había en León hombres capaces de defender a las mujeres. Ramiro responde que estudiará la situación. Se retira
y consulta con sus nobles sobre su opinión, que negarse a pagar conducía a la guerra. Todos por unanimidad acuerdan ir a la guerra.
Llega la comitiva, ellos muy alegres, con ricos ropajes y muy emplumados, a recoger el trofeo. Ramiro les niega la entrega y se retiran enojados, regresan a Córdoba y
se lo comunican asu emir, Abderramán II, este airado convoca a los reyes de al-Ándalus: Mérida, Toledo, Zaragoza.... y marcha con un poderoso ejército al encuentro de Ramiro.
El rey espera en los alrededores del monasterio de Albelda.
Cuando se encaran los dos ejércitos, se ve la enorme diferencia en número, aunque Ramiro no se achica, y va al combate. Las tropas de León se ven enseguida rodeadas por
la enorme masa mora, al luchar en espacio abierto, no habiendo tomado una estratagema alternativa. Combaten durante todo el día, al final del cual, superados, se retira
al alto de la cresta de Clavijo. Allí pasan la noche con el rey que, con enorme preocupación por la situación, tiene pesadillas durante su sueño. Cuando despierta acude a su
confesor.
Ramiro, a parte de soldados contaba con un ejército de curas y obispos. Le consulta sobre el significado de sus sueños. Si el rey temía por su vida, los curas
mucho más. En su interpretación de sus sueños le aseguran que se le ha presentado Santiago y le promete ayuda.
Una vez convencido al rey, los curas difunden la noticia entre los soldados, realizan confesiones y dicen misas para subir la moral a la tropa.
Clavijo se halla situada en un alto de una cresta montañosa. Esta se desarrolla en dirección sur-norte deste la sierra de Cebolleda a 2.142 metrs y va a finalizar
sobre la ciudad de Logroño.
Cuando amanece, el sol aparece por el este, esto hace que forme una gran sombra en la ladera occidental de la sierra.
Las tropas de Ramiro, con inusitado ardor y fanatismo religioso, contra toda lógica, se lanzan ladera abajo corriendo (por la sombra), gritando y blandiendo sus espadas
bien afiladas y relucientes. No esperan a que suban los moros.
Cuando las tropas llegan al final de la sombra y salen al sol, éste se refleja sobre las miles de espadas, a forma de espejos y que causa un efecto refulgente, el cual
interpretan los leoneses cómo la aparición de Santiago.
Vigil, Quiñones, Ponces de León, Guzmanes, Osorios, Acuñas, Pimenteles (lusitanos), condes de Benavente,
Barbas, Flores, Garavitos, Villasimplices, Lorenzanas, Banderas, Ponces, Villafañes, Villagómez, Ferreras, Morgovejos,
Villarrueles, Benavides, Cansecos, Pardavés, Cifontes, Rabanales, Getinos, Vegas, Bernaldos, Padiernas, Mirandasa,
Villamizares, Santisteanes, Robles, Omañas,Vacas, Quixadas, Carpio, Gavilanes Meres, Castañones, Oblancas,
Llamazares, Quiroses, Cotillas, Obregones, Valderas, Castros, Aller, Llanos, Quevedos, la Vecilla, Castellanos.
Recorrido de Alqama durante la batalla del Monte Useva por el valle de Valdeón.